Todo aquello que callas

Verdad Vs Realidad

9/13/20263 min read

Mas allá de las conversaciones con uno mismo, a diario debemos silenciar la voz externa, esa que gustaría gritar que la vida es de una forma tan particular que nos desborda, es que llega a superar nuestro entender, la comprensión propia del porqué, para que y todo lo que puedas elucubrar en cuestión de segundos cuando sabes que la melodía esta algo distorcionada.

Una de mis tías solía decir: "ver, oír y callar", era muy chico para entender la frase o el sentido de lo que nos quería transmitir, quizas en otro contexto, quizas!l. Ahora con algo mas de información a mi haber me doy cuenta que sin llevar todo a los extremos hace algo mas de sentido ser observador de la vida propia y de como el mundo se encarga de hacer el resto. Escuchar por otro lado es un proceso de amor desde mi perspectiva actual, es saber interpretar el sentir de un locutor, alguien que esta matizando su experiencia de una manera tan particular que en el fondo no siempre esperan una respuesta, una validación.....y ahí es cuando aparece el arte de saber callar.

El juego tiene esta dinámica en la cual todos nos sentimos con derecho, claro puro y natural de opinar, de decir lo que pensamos, lo que sentimos es algo universal, sin embargo vivir en dualidad nos confronta a menudo con muchas conversaciones improductivas para el crecimiento del ser, nos pueden llevar si a consensos o hasta guerras, pero la sensación que deja a los interpelantes es que han podido expresarse y con ello saciar aquello que nos gobierna ....el ego.

Lo que callas no significa que es algo que no sea cierto, o que se escape de la realidad, se acompaña de compasión cuando sabes que decir algo no aporta en la vida per se de nadie, mucho menos de la única de la que te tienes que encargar..."la tuya". Es por ello que el silencio es muy sabio pues cuando se encuentran dos almas en estado de paz, inclusive puede permitirles reformular todo, el mismo dialogo interno, las conclusiones y lo que tenga ese plus de no querer tener la razón.

La razón es única a cada alma y si eso lo sabemos aceptar y comprender, ya no habría tanto que debatir, nos quedaría mas bien el respetar el sentir de cada quien y elegir un lugar donde por equidad la vida se distribuya sin esa constante sensación de tener que agradar, convencer a otra persona de una realidad proyectada individualmente. Siendo así lo que llamo verdad para mí, puede ser tan única como infinita, ante ello me rindo y dejo que cada quien desarrolle su universo, no intervengo mas en el, encuentro mi límite, el saber decir hasta aquí nuestra energía se confabula, mas aporto en distancia, en silencio que en insistencia.

Esta ultima palabra me trae muchos recuerdos propios y externos, esos resultados de haber insistido en algo que no era para mi, que no pertenecía o que simplemente era parte de una etapa de la vida, la misma que me saco a patadas inicialmente y luego ya con un poco mas de responsabilidad inherente en base a decisiones conscientes de lo que estaba haciendo. Han sucedido en mi presente tantas historias, tanta vida que me llena de dicha el poder haber sido parte de la vida de varias personas, empresas, negocios, amigos, familia, en fin......puedo decir que he podido interactuar con la gran mayoría de los participantes y eso sabe a que la vida continúa.

Ahora hablo menos, pero escribo mas, principalmente por que el trabajo interior que hago tiene un propósito individual, me preocupo sobre todas las cosas en lo que estoy sintiendo cuando estoy experimentando algo......me dejo llevar ya por la sensación que se presente, sea la que sea, pues nada es concreto o fijo, solo mientras lo vives puedes sentir y sobre todo decidir: quedarte, irte, incomodarte, aceptar, resignar...en fin......lo que encuentro interesante es que al poco tiempo cuando ya voy a cerrar los ojos no hay un análisis severo de lo sucedido, solo es un esto si, esto no y así gano en certeza en amor propio.

Lo que viene ahora luego de la observación, es el silencio,  algo mas particular en realidad, por que me gusta hablar, decir, contar mi vida en detalle, pero a la par comprendo que un alto me viene bien, este tiempo que se ha marcado para emprender nuevas tareas, nuevas formas de ver, sentir el aire, la incomodidad y todo lo que lleva dejar de ser quien creo que soy, para, en un tiempo no determinado poder reconocer esa otra parte de mi que existe en una dimensión a la que estoy dispuesto a llegar.