Sin Algoritmo
Modo individual
1/15/20264 min read


En la actualidad nos estamos convirtiendo día tras día en un número adicional, una ecuación, en varias parte especificas de una tendencia en la cual otros tantos se dedican a enviarnos contenido, o agruparnos de manera tal que siempre tengamos todo disponible en función de las emociones del momento preciso en el que damos un clic, un like, cuando seguimos cierto contenido que hace parte de nuestros pensamientos, deseos o sensaciones de pertenecer a una sociedad que se polariza de maneras diversas y que esta disponible todo el tiempo en una virtualidad que se apodera de nuestros parpadeos.
Me encanta la tecnología, ver como el mundo avanza, los nuevos descubrimientos, pero la forma perfecta de hacer que cada vez hagamos menos me hace pensar que en un tiempo mas el mundo se llevará todo aquello que conozco, con lo que crecí, esas actividades que nos enseñaban en el hogar para así poder aprender, ser útiles en nuestro entorno social y contribuir de una manera en su momento equilibrada al desarrollo mismo como seres humanos.
Hace varios años comprendí lo que era una algoritmo, sabía cual era su función y la capacidad que tiene de entregarnos la gratificación instantánea con tal de mantenernos enganchados sin salir de esa burbuja virtual, esa nueva adicción que se estaba desarrollando ante mis ojos....con un poco mas de reflexión, acepté que la sociedad como tal es aficionada a esta moda, pero al mismo tiempo y sin juzgar tome una decisión, una que solo a mi me daba la paz y tranquilidad de estar presente y eso implicaba abandonar el mundo digital para convertirme en un anticuado personaje que no postea, no comenta, no crea contenido pese a que una de mis profesiones es ell marketing y viví experiencias obsesivas de redes sociales.
Mi vida en sí cambió desaparecí de la faz de la tierra para muchos contactos, amigos e incluso familiares, poco a poco deje de saber lo que pasaba en sus vidas, como crecían sus hijos, negocios, empleos en fin el día a día de las personas, deje a un lado las noticias y lo tensionante que puede ser vivir una guerra, una enfermedad o esas cosas que están ahí para darnos algo de que conversar mientras la vida pasa desapercibida, y digo la vida al referirme a como corre el agua por una cascada, el sabor perfecto del aguacate, el preparar una comida en casa de forma continua, el quedar en un día y hora para actualizarnos y saber de la fuente no de una imagen lo que sentía esa persona mas no lo que pretendía proyectar.
Al no ser parte del algoritmo no me hace mas sabio, mas inteligente o nada que pueda asociarse al ego, es simplemente un estilo de vida, una forma de sentir la vida y mirarla con otros ojos, me hace bien saber que no tengo que regresar a ver el pasado, compararme o mirar el futuro de alguien mas que quisiera tener, siento paz al saber que hoy desperté, que las abejas siguen llegando de tanto en tanto a mi balcón a saludar, a conversar conmigo, mis plantas siguen dando flores de colores que me alegran los momentos.
Disfruto de cocinar mi comida y hacer lo que mas me gusta aun que no tenga un ingreso fijo, por que comprendí que todo el camino recorrido ha sido el apropiado para estar aquí hoy sin falsas interpretaciones de perfección, en solitud descubriendo un poco mas mis vulnerabilidades, sigo haciendo las pases con mis carencias, el cafe sabe igual de maravilloso las mañanas, tardes o noches que así decido hacerlo, reconocí que la vida es ahora el único día posible de vivirlo y con ello hago lo que siento sin dañar a nadie, procuro entregar lo mejor de mi a quienes con osadía recorren la vida de mi mano y con ello la maleta de viaje es mas ligera.
Mis anhelos están intactos, trato de conseguirlos y sentirlos en cada logro que se materializa....están ahí en los gestos de gratitud que recibo, en la armonía que dios y el universo van mostrándome con pequeñas señales, información suficiente como para poder soltar todo en el instante mismo en que parece me quiero encaprichar o desear que pase aun que sea robándome el aliento. Aprendo cada día a ser constante en dar el lugar al que pertenece todo, reconociendo la valía misma de mi ser y de los que amo, así abandoné el algoritmo, el ritmo de la vida de otros, deje de ser un número, objeto, mercancía que alguien paga por mi respiración.
La vida sigue yendo bien, tengo lo necesario para estar en paz, la felicidad esta en las veces en que descubro que el silencio se acompaña de tranquilidad al no deber nada a nadie, al saber que pedí disculpas a todos los que en alguna etapa de mi vida mi comportamiento fue algo que no soy, que no me representa pero que en su momento tenía que suceder. Está en esta firme voluntad que tengo de transmitir toda la información que tengo, en la pasión que le pongo a lo que me comprometo como ser humano en su totalidad y así el tiempo sigue su marcha y yo con el voy al ritmo de la voluntad divina.
