No mas etiquetas
Aceptando lo que es, como es
12/25/20253 min read


Que fácil nos resulta poner etiquetas a todo, vivimos de ello es mas, gran parte del tiempo pasamos hablando de personas, lugares o cosas y a cada una de ellas les ponemos un etiqueta, un adjetivo o algo que describa lo que pensamos o sentimos al respecto.
Es un hábito muy normal en nuestro día a día que quiero pensar que lo hacemos de forma robótica, en varias ocasiones puede darse esta falta de: verbo, de cultura, de ideas de las cuales hablar o compartir con quienes nos rodean, pues es mas fácil topar temas que puedan generar polémica, drama o chisme como lo dicen en el barrio.
Ni que hablar de las intensiones con las que esas palabras se expanden por las bocas de todos y a los oídos de pocos, me quede pensando eso el otro dia mientras en una charla me dedique a observar a las personas y como pueden prestar todas las facilidades léxicas para poder decir algo de alguien mas, con una facilidad que impresiona pero con unos resultados que mas allá de sorprenderme ahora me dejan varias lecciones de como se mira la vida desde otras perspectivas.
Es eso únicamente, como cada quien mira la vida, desde su interior, desde sus carencias, sus miedos y cada una de estas sensaciones que nos invaden el cuerpo de tanto en tanto, mas aun cuando algo en nuestra propia vida no fluye de la manera que esperamos, es ahí donde resulta mas fácil volvernos jueces y visualizar la vida de los demás como creadores de una matrix en la cual somos quienes llevamos las de ganar.
Lo interesante de este tiempo es que se puede analizar los alcances que tenemos los humanos para endiosar o mandar a cadena perpétua ha alguien en cuestión de segundos, es impresionante, en mis adentros luego de seguir reflexionando y aceptando el mundo y los humanos como son, me he liberado de juzgarlos de pensar por ellos y de tratar de meterme en su papel para poder comprenderlos, he ido un poco mas allá y en este camino de buscar la compasión desde el amor, simplemente escucho, observo y me retiro en el momento preciso en el que siento que su energía y todo lo que conlleva cierta conversación puede distorsionar la paz que llevo dentro y sobre todo mi presente.
No me siento o creo mas que nada, solo soy diferente y en esa camino voy encontrando mis lugares de paz, mis momentos de solitud en los cuales evaluo mi actuar, mi pensar y hasta mis silencios, eso me permite conocerme un poco mas cada día, pues a su vez, siento que aprendo algo mas, que cambio, que trasciendo en pensamientos y sobre todo en la forma de sentir mi propia vida, mi tiempo, mi cuerpo, mi dinero y todo lo que hace parte de esta experiencia humana.
El otro lado de la moneda son mensajes de personas increíbles en mi vida que son un instante, un ratito nada mas pero que están ahí con tenacidad, sin pedirnos nada mas que la presencia del instante en el que llegamos a coincidir cuando la vida nos permite darnos un respiro compartido y aprendemos a conocernos un poco mas con cada viaje relámpago imaginario a lo que es la vida de cada quien mientras leemos varios textos. Margarita es una de esas personas que tiene una forma de ser liviana, disfruta tanto de la vida, de la poesía de enviar textos con un poquito de alma lo suficiente como para abrazar el alma de quien lo lee.
Aceptar el todo como es, aliviana cualquier peso, acaba con las etiquetas y los juicios de valor de una charla posterior o de una mensaje editado, es simplemente aprender a reconocer que el espacio de vida que compartimos no tiene nada de perfecto hasta que empezamos hacer uno mismo, lejos de la vanalidad, del espejismo de alguien mas y sobre todo desde el amor propio que nos damos al sentirnos vulnerables, amados, acompañados primero por nosotros mismo y luego por quienes se suben a este tren infinito en donde vamos de estación en estación, subiendo y bajando pero al mismo tiempo permitiéndonos experimentar lo que la vida tiene para darnos
