Lo que somos, lo que proyectamos

El lado derecho del menú

1/10/20263 min read

En general todos estamos dispuestos a ser protagonistas de una historia que capte la atención de los oyentes, es aquella necesidad de ser vistos, reconocidos o admirados por todo lo que sale de nuestra boca, de manera tal que somos capaces de ponerle muchos matices, tintes y colores al contenido que quien sabe si es totalmente cierto, un poco, mucho o nada. Al fin de cuentas no interesa.... lo importante es que esos oyentes te estén escuchando, generen unas cuantas sonrisas y en casos atrevidos hasta supuestamente admiren lo que acabas de contar.

Los relatos son tan variados que se ajustan al calor de las charlas, a la formalidad del momento, la idea principal del ego es ser aplaudido y para ello vamos por la vida siendo algo que en nuestro imaginario se ha materializado o quisiéramos que se pueda dar, contamos esa parte de la historia que se vuelve elocuente para quienes apenas y conocen algo de nosotros, pero lo suficientemente convincente para mantener una dinámica contundente para que el protagonismo sea hasta de lo mas atrevido al cortar el relato de alguien mas para inmiscuirnos en ello, para decir....hey yo también existo, mi historia es similar, o la mía es más triste, más alegre, que se yo tantas cosas que la falta de autoestima y carencias de soledad salen a flote, ahora con empatía y compasión regreso a ver a esas personas, me adapto a su sentir y simplemente escucho.

Me gusta hacer relación en la vida de las cosas que veo, como las metáforas....dentro de mis interpretaciones de vida, me dejan muchas enseñanzas para saber quien es quien. De un tiempo acá todo se vuelve como cuando vas a un lugar y miras el lado derecho de la carta, es decir, primero te limitas en función de tu presente a ver que te puedes permitir de ese lugar ...y lo que no simplemente lo llamas "caro", pese a ello y dentro de lo comprensible que es todo, cuando el silencio hace presencia en esos segundos en los que aprovecha el ego para salir a la luz, recuerdo que hace unos segundos atrás se hablaba de marcas, jerarquías, cargos y estilos de vida que para mi inmediata reflexión contradecían el cuestionar cuanto vale algo que vas a elegir para ti.

Como nos damos el lugar en el planeta? como hacemos que la vida pase con total merecimiento, gratitud y reconocimiento pleno en el único momento que somos capaces de estar ....que es el presente, ese día que coincidiste o acordaste compartir tiempo de vida con alguien, son esos instantes en los que se tiene la oportunidad de ser, de permitirse estar....abandonar el mundo digital, tomarse unas copas, una comida.....sin arrogancia o vanidad elegir un lugar en donde lo que se predispone a sentir es el auto cuidado, el reconocimiento de una semana de trabajo, un brake para la mente de la cotidianeidad de la vida per se......siendo así, debemos ver el lado derecho del menú para elegir? No es acaso que no estamos siendo congruentes con el cuidado de nosotros mismos?

En general esta reflexión se presta como tal para todo lo que sucede en nuestra vida, las parejas que elegimos, el trabajo, el ocio .....en base a que decidimos lo que merecemos sentir, vivir o atesorar mientras dura nuestra experiencia humana? Cuanto vale nuestra compañía, el cuidado de nuestro cuerpo, la salud mental de los ratos de esparcimiento....que precio le hemos puesto a lo que somos vs lo que proyectamos ser.....? cual es el objetivo o fin de crear una idea distorsionada de nuestra la realidad....que ganamos con ello si al final de la charla el ego no dormirá.

"Ser y parecer" había escuchado millones de veces, sigo aun reflexionando sobre ello. "Parecer" me hace sentir multifacético, como capaz de fingir, actuar, crear algo con un propósito indeterminado, algo que quizas se nos pueda ir de las manos pues dejamos que ese yo interno que busca reconocimiento o cubrir una capa de nuestros miedos, frustraciones o envidias aparezca como protagonista del momento mismo en el que renunciamos a ser lo que ya sabemos somos.

Para mi hoy por hoy basta con "ser".....y cuando digo "Ser"... integro a mis palabras la única verdad posible, la autenticidad en las palabras, la coherencia entre lo que hago y lo que digo, el deseo firme de seguir aprendiendo de la vida y compartiendo toda esta información que almacenamos mientras decidimos permanecer aquí, presentes.....conscientes de que si hacemos lo mejor que podemos sin discriminación en cada instante que respiramos, habremos aprendido a conjugar el verbo universal del amor sin flagelar nuestra integridad.