Kilómetro Cero

Desde donde todo vuelve a empezar

9/27/20263 min read

En la vida damos muchos pasos cada día pero muy pocas veces los contabilizamos, no esta dentro de nuestra programación saberlos, recordarlos o mucho menos entenderlos. Ahora que todo se vuelve distancias comprendo un poco mas el arte de volver a empezar, es este trampolín que nos permite justificarnos o empoderarnos ante una nueva situación, circunstancia o modo de vida, por que todo es válido cuando se trata de volver a empezar.

Muchas veces pensé que todo es igual en cualquier parte del mundo, pero no siempre ha sido así, existen lugares donde parece que el tiempo se ha congelado y con el todo se mueve a un paso lento, el café se sirve en tazas pequeñas y no importa que se enfríe pues lo que sobra es paciencia para saber tomarlo mientras las charlas esbozan un nuevo tema de que conversar.

Aunque no parezca y pese a las similitudes de sociedades, he visto como unas con otras se empiezan a diferenciar en cosas puntuales, es interesante aprender en como estas por ejemplo reciben a los nuevos, como los miran, los evalúan y les permiten ser parte, ya sea momentánea o constantemente en especial en aquellos momentos que se reservan para los amigos, para la familia o para describir las aspiraciones de cada uno de los interlocutores y no se diga cuando de negocios se trata.

La libertad tiene tantos tintes que en mi presente lo puedo describir como la calidad de vida que te das, y esta en ocasiones puede arrancar en el kilómetro cero de una decisión,  en el momento exacto en que luego de compartir experiencias de otro tipo, llegas a sentir como todo lo que conoces es mucho mas amplio, con matices y colores tan diversos que no inducen a estática, mas bien se orientan a un dinamismo del ser humano y su interacción con el resto que sorprende.

Volver a empezar empieza con el despertar del cuerpo, de la mente, del alma y del espíritu, creo que en ningún orden en particular, cada quien vive su propio proceso cuando se ha resuelto encargarse de el, pues mientras vamos resolviendo la vida de todos los que amamos, la propia se nos escapa de las manos.

Nos toma tiempo integrarlo en el día a día, es esta parte de entender que podríamos experimentar mas por nosotros mismos que por otros ojos, que por comparaciones o queriendo emular las experiencias de otros humanos que tienen otros propósitos. Se que suena bastante egoísta, solo suena por que nuestro sistema de creencias y estructuras mentales así lo programa, mas no lo es...a esa conclusión se llega después de varios cuestionamientos existenciales, algo de información interior sin duda alguna.

Hay un espacio infinito llamado universo y dentro de el un lugar privilegiado llamado tierra en el cual habitamos sin darnos apenas cuenta de lo privilegiados que somos, cada vez que abrimos los ojos empieza de nuevo todo.....con una ligera ventaja llamada edad que nos ha permitido almacenar cierta información que ahora hace que se sienta segun lo que lleves dentro: paz, miedo, armonía, plenitud.....en fin muchas emociones que comprendidas de forma libre aportan a nuestro crecimiento.

Hay que atreverse a hacer lo que dentro ya se sabe, hay que vivirlo, hay que sentirlo , independientemente del resultado de lo que pueda o no suceder, es que lo haces para ti y  lo interesante se vuelve cuando interiormente hemos encontrado: respuestas, caminos o rutas para agradecer por este tiempo de permanencia, por caminar, reír, llorar o hacer algo que estremece tanto la vida misma como la propia respiración. Hay muchos kilómetros por recorrer, pero siempre podemos marcar que el cero es suficiente.......es el inicio no condicionado de sentir un día a la vez.